¿Cómo detectar la frenada irregular de mi vehículo?


Publicado el 06/04/2020
frenada irregular vehiculo

Cuando detectamos en el vehículo una frenada irregular tenemos que actuar lo más pronto posible. Los frenos del automóvil son elementos fundamentales que garantizan la seguridad del vehículo y de las personas. Los síntomas más comunes de fallo en el sistema de frenado suelen ser los siguientes:

  • Observar que el automóvil se va hacia un lado.
  • Aumenta la distancia de frenado.
  • Al pisar el pedal escuchamos ruidos anómalos.

A continuación te explicamos los elementos que hay que revisar si observas algunos de estos síntomas y por qué ocurren.

¿Cómo detectar la frenada irregular de tu vehículo?

Si pisas el freno con urgencia y la intensidad de frenado es menor en una de las ruedas debes revisar el vehículo. Esta frenada irregular o intermitente desestabiliza el automóvil y puede provocar un accidente. Para evitar correr riesgos innecesarios te mostramos cuáles son las revisiones que se deben hacer periódicamente.

1. Presión de los neumáticos

Lo primero que debes hacer es controlar la presión de los neumáticos y evitar la asimetría de los ejes. ¿Por qué? Es necesario que ambos neumáticos de un mismo eje tengan idéntica presión. Si la presión de una de las ruedas es menor, al frenar ofrecerá menos agarre sobre el pavimento. Esto se traduce en un desequilibrio del vehículo, un mayor desgaste de los neumáticos y un consumo más alto de combustible.

Por otra parte, también es perjudicial llenar en exceso los neumáticos de un mismo eje porque disminuye el agarre de la frenada. Además, para que tu coche tenga una frenada regular es conveniente usar el mismo tipo de ruedas y comprobar que estén alineadas correctamente.

2. Estado del sistema de frenado

Resulta imprescindible revisar el estado del sistema de los frenos. Los agentes externos afectan con el tiempo a este sistema.

Para verificar su correcto funcionamiento hay que prestar atención a las posibles anomalías como curvaturas o surcos en los discos de freno. Para ello, utilizamos un reloj comparador de carátula que se fija con un soporte magnético al montante de la suspensión. Después colocamos el palpador perpendicular al disco de freno.

Comparamos la desviación respecto a los valores de fábrica y si el salto es superior a 0,3 mm, tendremos que cambiar el disco de freno.

3. Espesor del disco

Es importante que verifiquemos el espesor del disco con un calibre palmer o micrómetro. El espesor tiene que ser homogéneo en toda la zona del aro de fricción. Para ello, analizamos 3 puntos situados 120º en torno a la banda y a la misma distancia respecto al borde. Si el espesor no se mantiene constante o el valor mínimo indicado de fábrica es mayor que nuestra medición, tendremos que cambiar el disco de freno.

4. Pastillas de freno

Las pastillas de freno son uno de los elementos más vulnerables del sistema de frenado, siendo las delanteras las que sufren un mayor desgaste. Están compuestas de un soporte de metal para su sujeción y un material compuesto de fibras, metales y minerales que permiten la fricción sobre el disco y la capacidad de frenado del automóvil.

Es recomendable cambiar las pastillas cada 10.000 kilómetros. Más aún, si al pisar el pedal notas un sonido chirriante por la fricción con el disco o te avisa el testigo de freno del coche. Además, cuando las pastillas de freno están desgastadas la distancia de frenado aumenta, lo que supone un riesgo para la seguridad del automóvil.

frenada irregular

5. Pinzas de freno

Actualmente, los coches tienen un servofreno que multiplica la fuerza realizada sobre el pedal, envía mayor presión al circuito y al sistema de frenos. Pues bien, las pinzas de freno son los elementos que ejercen la presión sobre las pastillas de freno con la ayuda de un pistón. Gracias a las pinzas de freno se genera la presión y el rozamiento necesario contra el disco que consigue reducir la velocidad del automóvil.

A veces, las pinzas no funcionan correctamente, generan una presión diferente sobre los discos y provocan una frenada irregular. Si queremos valorar la efectividad de las pinzas tenemos que usar un frenómetro y en caso de daño sustituir las piezas.

6. Líquido de freno

Para finalizar, revisamos el líquido de frenos que hace posible que la fuerza se transmita hasta los cilindros de las ruedas. El líquido de frenos se debe cambiar cada 2 o 3 años, dependiendo del uso que tenga tu vehículo.

Según Feuvert, el 30% de los coches circulan con un líquido de frenos en mal estado o con un líquido de frenos inapropiado. Usar un líquido de frenos caducado, inapropiado o muy sucio puede provocar daños irreparables en el sistema de frenado. Para solventar el problema se recomienda extraer todo el líquido, limpiar el sistema y rellenarlo con un líquido de frenos apropiado.

Con estas revisiones podrás detectar las causas que provocan la frenada irregular en tu vehículo. Para tener un coche seguro y estable, recuerda prestar especial atención a la presión de los neumáticos, al sistema de frenado y al líquido de frenos.

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