Sufrir una avería en carretera es una de las situaciones más estresantes para cualquier conductor. Puede suceder de forma repentina, interrumpir tu viaje y poner en riesgo tu seguridad y la de otros usuarios de la vía. Saber qué hacer en caso de avería en carretera, desde el momento en que detectas un problema hasta la llegada de la asistencia, es fundamental para prevenir accidentes y resolver la incidencia con rapidez. En esta guía te explicamos paso a paso qué hacer, las medidas de seguridad que debes adoptar y consejos para evitar que vuelva a ocurrir.
Cómo detectar una posible avería en el coche antes de que ocurra
Muchas incidencias pueden evitarse con un buen mantenimiento preventivo. Detectar los primeros síntomas de un fallo mecánico te permite actuar antes de que la avería sea grave. Presta atención a:
- Ruidos extraños al frenar, acelerar o al girar el volante.
- Pérdida de potencia o dificultad para mantener la velocidad.
- Vibraciones inusuales que pueden indicar problemas de alineación o suspensión.
- Luces de advertencia encendidas en el cuadro de instrumentos, como la de aceite, frenos o temperatura del motor.
- Olor a quemado o humo procedente del motor.
Nuestra recomendación es que antes de iniciar un viaje largo, revises la presión y estado de los neumáticos, el nivel de líquidos (aceite, refrigerante, líquido de frenos) y el correcto funcionamiento de las luces. Un pequeño control puede ahorrarte una gran avería.
Las averías más comunes en carretera
Conocer las averías más habituales te ayuda a prevenirlas:
- Pinchazos o reventones por desgaste o presión inadecuada.
- Fallos en la batería por antigüedad o temperaturas extremas.
- Problemas en el sistema de refrigeración que pueden provocar sobrecalentamiento.
- Averías eléctricas que afectan a luces, arranque o instrumentos.
¿Qué hacer en caso de avería en carretera? Pasos a seguir
La clave en una situación de avería es proteger tu seguridad, la de tus acompañantes y la del resto de usuarios de la vía. Un vehículo detenido de forma inesperada puede convertirse en un obstáculo peligroso, por lo que la rapidez en aplicar las medidas de señalización y protección es fundamental. A continuación, te explicamos el protocolo de seguridad vial recomendado por la Dirección General de Tráfico (DGT), con consejos prácticos para cada fase.
1. Detente en un lugar seguro
En cuanto notes que el vehículo presenta un problema (pérdida de potencia, ruidos extraños, humo o vibraciones anormales), reduce la velocidad de forma progresiva y mantén el control del coche.
- Utiliza el arcén derecho si estás en autopistas o autovías, ya que es la zona habilitada para paradas de emergencia.
- En carreteras convencionales, busca zonas de escape, apartaderos o explanadas donde puedas detenerte sin obstaculizar el tráfico.
- Evita frenar bruscamente o cambiar de carril sin señalizar, ya que esto puede sorprender a otros conductores.
- Evita a toda costa detenerte en curvas cerradas, cambios de rasante, túneles o tramos con escasa visibilidad, ya que aumenta el riesgo de colisión.
- Si no puedes llegar a un lugar seguro, mantén las luces de emergencia encendidas y sigue el resto de pasos con especial precaución.
2. Activa las luces de emergencia
El primer aviso para que otros conductores reduzcan la velocidad es encender los intermitentes de emergencia en cuanto detectes la incidencia.
- Si circulas de noche, con lluvia intensa o niebla, activa también las luces de posición para mejorar la visibilidad.
- En caso de que tu vehículo empiece a perder velocidad de forma brusca en plena circulación, es recomendable encender estas luces antes incluso de llegar al arcén para alertar a quienes vienen detrás.
3. Señaliza correctamente la incidencia
Una correcta señalización reduce drásticamente el riesgo de atropellos o accidentes por alcance. Hoy en día, existen dos métodos principales:
- Luz de emergencia V16: homologada y recomendada por la DGT, se coloca en el techo del vehículo y emite una señal visible a 1 km de distancia. Permite señalizar sin salir del coche, reduciendo el riesgo de atropello. A partir de 2026, sustituirá por completo a los triángulos de emergencia.
- Triángulos de emergencia: si todavía los utilizas, colócalos a 50 metros del vehículo (aprox. 50 pasos largos) y de forma que sean visibles desde 100 metros. En carreteras de doble sentido, uno delante y otro detrás; en autovías y autopistas, solo detrás del vehículo. Si la avería ocurre en un tramo con poca visibilidad (curvas, rasantes), sitúalos antes del obstáculo para que los conductores tengan más margen de reacción.
4. Colócate en una zona segura
Una vez señalizada la incidencia, lo más importante es mantenerte fuera del flujo de tráfico.
- Ponte el chaleco reflectante antes de abrir la puerta y sal siempre por el lado contrario a la circulación.
- Sitúate detrás de las barreras de seguridad o en un lugar elevado, alejado de la calzada.
- Si viajas con niños o mascotas, asegúrate de que están controlados y lejos del peligro.
- Evita permanecer junto al coche, ya que un vehículo que circule demasiado cerca podría embestirlo.

5. Contacta con la asistencia en carretera
Con la zona segura y señalizada, es el momento de pedir ayuda. Te recomendamos que guardes en el móvil los números de tu aseguradora y asistencia, así como aplicaciones que permitan geolocalizar tu posición para agilizar la llegada de la ayuda.
- Llama a tu compañía de seguros o servicio de asistencia en carretera 24 horas indicando el lugar exacto (puedes usar el GPS del móvil o referencias kilométricas).
- Si hay riesgo para la seguridad o un accidente con heridos, llama directamente al 112.
- En autopistas y autovías, también puedes utilizar los postes SOS, que conectan directamente con el centro de control de la vía.
Recomendaciones mientras esperas la asistencia
- Mantén el chaleco reflectante puesto si permaneces fuera del coche.
- Si el clima es adverso (lluvia, nieve, calor extremo), permanece dentro del vehículo con el cinturón abrochado.
- Evita intentar reparaciones complicadas en el arcén, especialmente si requieren situarte del lado del tráfico.
- Mantén a todos los ocupantes alejados de la calzada y, si es posible, detrás de la barrera de seguridad.
La importancia de la prevención
Un vehículo bien cuidado no solo reduce el riesgo de averías, sino que también mejora la seguridad vial y la eficiencia del tráfico. Evitar una avería empieza mucho antes de arrancar el motor. Algunas medidas clave:
- Revisar el coche periódicamente, incluso si no presenta fallos visibles.
- Comprobar el estado y presión de los neumáticos cada mes.
- Sustituir aceite y filtros según las indicaciones del fabricante.
- No ignorar ruidos o alertas del cuadro de instrumentos.
Saber qué hacer si tu coche se avería en carretera puede marcar la diferencia entre un incidente controlado y una situación peligrosa. Actuar con calma, señalizar correctamente y mantener la seguridad personal son los tres pilares para afrontar esta situación. En Emesa trabajamos a diario para que la M-30 esté en perfectas condiciones, pero la educación vial y la prevención de riesgos son clave para protegerte en cualquier situación.