Sobre Emesa

Qué es Emesa

Emesa es una empresa dedicada a la conservación, mantenimiento y explotación de la M-30. Se trata de una compañía participada por los grupos Ferrovial, ACS y Vinci y, desde su construcción en 2005, es accionista minoritaria de Madrid Calle 30: la sociedad mixta que se ocupa de la gestión integral de la vía.

 

La M-30 rodea la ‘almendra central’ de Madrid y juega un papel clave en la vertebración del tráfico de una de las mayores áreas metropolitanas de Europa, con más de 7,3 millones de habitantes. Constituye además una infraestructura singular, al contar por ejemplo con el túnel urbano más largo de Europa.

 

La misión de Emesa consiste en que la M-30 sea una vía segura y que realice una contribución positiva a la movilidad de los madrileños y las madrileñas. No es una tarea fácil, en tanto que da servicio a más de 500 millones de usuarios al año que realizan 1,2 millones de desplazamientos diarios. Esta cifra supera de hecho a la de otros medios de transporte para moverse por Madrid, como el metro, la EMT o el servicio de cercanías.

¿Por qué Emesa?

Para la correcta gestión y funcionamiento del principal anillo de circunvalación de Madrid, el Ayuntamiento optó, anticipándose a los modelos de gestión de infraestructuras modernos, por la colaboración público-privada Madrid Calle 30, sociedad de economía mixta, participada por el Ayuntamiento de Madrid y un socio privado. Así nace Emesa, Empresa de Mantenimiento y Explotación M-30.

Vista aérea de carretera M-30

Mantenimiento, conservación y explotación

El mantenimiento y conservación de la M-30 a cargo de Emesa comprende todas las actividades necesarias para asegurar que los elementos físicos de la vía se mantienen operativos y en un perfecto estado de funcionamiento. Esos elementos son muy diversos e incluyen las instalaciones electromecánicas y de seguridad de los túneles, los pavimentos, los paneles, los dispositivos de iluminación o los sistemas de evacuación, entre otros.

Por su parte, la actividad de explotación abarca todas aquellas actuaciones destinadas a mejorar la fluidez y garantizar la seguridad de la circulación por la M-30. Esa labor requiere la vigilancia del tráfico, la gestión de la señalización, la minimización de las situaciones de emergencia, accidentes o afecciones puntuales y el restablecimiento del tráfico cuando estas se producen.

Máquina de Emesa arreglando el pavimento

El equipo, clave del éxito

El correcto desempeño de todas estas funciones requiere un equipo capaz y entregado. Emesa emplea a tal efecto cerca de 300 profesionales, con una media de edad de 35 años, una alta cualificación y que se organizan en turnos para brindar soporte las 24 horas del día los 7 días de la semana. Los ingenieros, topógrafos, delineantes, agentes de primera intervención, personal de vigilancia, albañiles y licenciados en derecho y administración y dirección de empresas que integran su equipo se benefician además de unas 10.000 horas de formación al año.

Su excelente desempeño queda reflejado en las auditorías periódicas a las que está sometida Emesa, que contemplan 440 indicadores de calidad y disponibilidad del servicio. Desde su constitución, la empresa ha sido objeto de 2 de estas auditorías cada año, en las que se le han otorgado puntuaciones por encima de los 98 puntos sobre 100 posibles y con un valor promedio de 99,4.

 

Trabajadores de Emesa

La seguridad, una prioridad irrenunciable

Emesa, con el fin último de mantener esa seguridad, dispone de un gran despliegue de medios y tecnologías que incluye 1.600 cámaras de circuito cerrado y 550 señales de mensaje variable. Además, los túneles de la M-30 disponen de 200 salidas de emergencia repartidas por todo su trazado. Todas están dotadas de postes SOS, megafonía, cámaras de video y señalización e iluminación de guiado, y se testean periódicamente para asegurar su correcto funcionamiento. Además, Emesa realiza cada año ejercicios y simulacros que permiten ensayar procedimientos de colaboración de su personal y el de Madrid Calle 30 con los servicios de emergencia de Madrid, incluidos el cuerpo de bomberos, el SAMUR o la policía municipal.

Cámara de seguridad en puente

Una gestión medioambientalmente responsable

Emesa vela asimismo porque su labor corriente minimice su impacto medioambiental. En este sentido, promueve numerosas medidas de ahorro energético y apuesta por tecnologías punteras como el filtrado mediante ionización o el uso de carbón activo, que eliminan el 90% de las partículas contaminantes que emiten los vehículos a su paso por la vía.

Emesa promueve numerosas medidas de ahorro energético y apuesta por tecnologías punteras.

Un modelo de referencia a nivel mundial

Por último, Emesa apuesta por la innovación en el desarrollo de sus funciones, y recurre a numerosas soluciones tecnológicas para mejorar su servicio; entre otras, la ITS –una aplicación de control y gestión que permite una supervisión continua de las instalaciones–; el SETTRE –un sistema de evaluación del tráfico en tiempo real que anticipa situaciones anómalas en base a datos históricos–; el SITREM –un módulo de gestión de emergencias que gestiona las comunicaciones activando los recursos implicados en cada incidente–; la aplicación GMAO –que permite coordinar el mantenimiento mediante tablets–; o el sistema inteligente de gestión de alumbrado en túnel por ocupación.

La singularidad de la M-30, la fortaleza de su equipo, la centralidad de la seguridad en su gestión, sus altos estándares de servicio, la buena valoración que realizan sus usuarios y el recurso a la tecnología hacen que cada año se organicen 60 visitas a sus instalaciones de delegaciones de 40 países y fundamentan la contribución de Emesa a diversos grupos de trabajo de la Asociación Técnica de Carreteras o de la Asociación Mundial de Carreteras.

Pantallas del centro de control de Emesa

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